Del odio a la aceptación: esas modas que llegaron para quedarse

Yo no sé vosotros, pero a mí me cuesta mucho acostumbrarme a las nuevas modas. Creo que con el tiempo ya tengo mi estilo un poco más definido y tengo claro el tipo de cosa que no me gusta… pero ¡ay de mí! No siempre es así.  A veces sale una moda nueva que me parece horrorosa, estridente, hortera, demasiado moderna… (o cualquier otro calificativo fuera de mi gusto). Y encima como todo el mundo parece volverse loco con ellas, las ves por todas partes y te dan más rabia aún. Hasta el día en que te decides a probarlas ¡porque ya las has visto tanto que te parecen normales!

Estas son algunas de las prendas de ropa que llegaron, me horrorizaron ¡y acabaron en mi armario! ¿Os pasó a vosotros también?

leggins El todopoderoso legging. Y que conste que al principio los leggings eran aquellas medias o leotardos que no tenían pie. Ahora la gente llama así también a lo que antiguamente, cuando yo era pequeña, llamábamos mallas. Como no me gustaban las mallas porque se repegaban al trasero, evidentemente no quería probar los leggings, hasta que descubrí lo útil que era para usar debajo de faldas y vestidos sin preocuparse por la depilación ;) Ahora tengo leggings de varios tejidos (unos más gruesos, otros más finos) y en varios colores, ¡no me los quito nunca!

 

manoletinasLas manoletinas o bailarinas me daban repelús. Tenía la sensación de ir vestida como una muñeca de porcelana; me parecían horribles con esas moñas y borlas, me recordaban un poco a los náuticos (que detesto enormemente) pero en versión femenina. La verdad es que soy complicada para los zapatos. Pero en un trabajo me exigían zapatos negros planos y lo único que encontré fueron manoletinas… Desde entonces me han ido gustando cada vez más, y ahora las tengo en varios colores y con un montón de estilos diferentes. Eso sí, son de lo más discretas (¡nada de moñas enormes ni borlas!).

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El poco favorecedor pantalón de pitillo, sobre todo para chicas con caderas anchas (por decirlo de manera fina). Me siento como una morcilla recién embutida; menos mal que los 90 quedaron atrás y ahora podemos encontrar camisetas largas para poder disimular el trasero (horror me da de pensar en los crop tops que han vuelto de nuevo – afortunadamente sin mucho éxito) . Aún así, por suerte, no todos los pantalones de pitillo vienen hechos para barbies adolescentes, y puedes encontrar tallas decentes que no te cortan la circulación de las piernas. De toda formas siempre será un avance con respecto a los pantalones de campanas.

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En cuanto veía algo de brillo, descartaba rápidamente la prenda de ropa. Esas lentejuelas, esos hijos dorados, esos tejidos brillantes futuristas… Evidentemente no soy una estrella de Hollywood que se puede permitir llevar un vestido entero de lentejuelas de colores o unos pantalones dorados bien brillantes. No, pero sin darme apenas cuenta, he ido incluyendo prendas con toques dorados o plateados, o partes de lentejuelas, que los hacen ligeramente más elegantes pero sin llegar a ser horteras.

¿Añadiríais algo vosotros a la lista? ¿Algo que no os gustaba y acabasteis por incluir en vuestro armario?

2 thoughts on “Del odio a la aceptación: esas modas que llegaron para quedarse

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