Algunos consejos para viajar por Irlanda

Irlanda es un país muy interesante que atrae muchos turistas cada año. Ya he estado en tres ocasiones en la República de Irlanda y me gustaría daros algunos consejos de lo que he podido observar por mí misma y leer en guías de viaje y páginas web con la esperanza de que os pueda servir si algún día vais a la Isla Esmeralda.

Lo más importante de todo es saber qué tipo de viaje queremos hacer. En dos semanas puedes recorrerte la isla entera parándote en los sitios más relevantes (del tipo: los diez destinos que no te puedes perder o los diez lugares imprescindibles…). Evidentemente, el tiempo y el presupuesto juegan un importante papel, y cuando hacemos un viaje solemos querer aprovecharlo al máximo. Irlanda te ofrece la oportunidad de hacerlo como a ti más te guste: puedes echarte la mochila a la espalda y en quince días terminar tu tour irlandés, aunque tendrás poco tiempo para pararte en cada etapa y puedes acabar con la sensación de ir contrarreloj; o puedes tomártelo con más calma y disfrutar de lo que los anglosajones llaman ahora “slow travel“, seleccionando un número menor de paradas pero con más tiempo para disfrutar de lo que te ofrece el lugar.

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En nuestro último viaje, decidimos que pasaríamos dos semanas, cada una basados en una zona distinta desde la cual nos moveríamos para hacer excursiones, visitando museos o monumentos que nos interesaran, paseándonos tranquilamente por la ciudad y el campo, aderezando nuestra estancia con actividades originales como un masaje, una peli en el cine, alquilar un kayak, un paseo en barco… ese tipo de cosas que harán tus vacaciones inolvidables. Pero sobre todo, hemos disfrutado de la cultura, la gente, la comida, el tiempo (sí, el buen y el mal tiempo), el país en sí.

¿Cuándo ir a Irlanda? Irlanda no es un país barato y aún menos para el turismo. La economía nacional no es muy estable, los precios se asemejan bastante a los del resto de Europa; para la comida se parecen a los franceses (más caros que los españoles), pero el resto es más o menos igual. La temporada alta es el verano, porque normalmente se esperan mejores temperaturas – aunque no siempre. De junio a agosto los precios de los hoteles y bed&breakfast suben mucho; y en general los precios de los monumentos han subido con respecto a los últimos años (comparados con una guía de 2012 habían subido unos 3€ de media). Suele llover menos en primavera, pero hace más frío. Tampoco recomiendo ir a mediados de marzo porque los precios suben por el Día de San Patricio y está lleno de turistas (sobre todo norteamericanos), o cierran muchos sitios por ser fiesta nacional (en la República de Irlanda).

¿Cómo moverse por Irlanda? La isla tiene una buena red de transporte en autobús. La mayoría de los pueblos tienen alguna línea que pasa desde alguna ciudad más grande, aunque la frecuencia es menor cuanto más pequeño sea y según el día de la semana. Para ver líneas, precios y horarios podéis consultar BusEiréann (tenéis un 5% de descuento si compráis los billetes por internet, aunque puedes hacerlo en la estación, en las máquinas o directamente del propio conductor). En algunos casos puedes (o tienes) que coger el tren – que funciona con gasolina en vez de electricidad – para ir a algunos destinos (más información aquí) pero en general el ferrocarril no está muy desarrollado.

Si eres más atrevido, te interesará alquilar un coche. Lo primero que hay que saber es que conducen en el carril izquierdo, y puede ser difícil acostumbrarse al principio – y al final. No te sorprenderá ver carteles en otros idiomas recordándote que conduzcas a la izquierda y las rotondas pueden ser un poco traicioneras. Además, la red de carreteras irlandesas es bastante peculiar. Para empezar, no hay muchas autovías (prácticamente casi ninguna en comparación con España). Las carreteras nacionales son lo más abundante, con un carril para cada sentido y muchas veces sin arcenes. Pero lo más normal es que no haya arcenes o directamente que no haya sitio para dos carriles cuando te sales de las rutas más importantes. En la montaña o en la costa no hay apenas sitio para un coche; cuando no hay que esquivar ovejas hay que buscar un hueco para dejar pasar al que viene de frente. La ventaja de tener coche es poder visitar rincones alejados a los que los autobuses no llegan fácilmente o no a menudo, pero es un riesgo porque exige estar alerta todo el tiempo.

¿Qué visitar en Irlanda? Todo depende del tipo de turismo que te guste. Si eres más de naturaleza, no tendrás problema, ya que la isla casi entera es un parque natural. Tienes kilómetros y kilómetros de costa rocosa (The Wild Atlantic Way), de acantilados que te quitan el hipo (Cliffs of Moher), de montañas rodeadas de bosques frondosos y lagos cristalinos (Killarney National Park), prados y praderas de un verde intenso que no hacen más que invitarte a pasearte, observar, descansar. En estos parajes tan bonitos te apetecerá hacer deporte: del senderismo o trekking, a paseos en kayak (en mar, lagos o ríos) o en bicicleta (muchas opciones de alquiler por donde quiera que vayas), pasando por algo más arriesgado como parapente o puenting.

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Para los amantes de actividades más culturales también hay mucho que hacer. Los irlandeses están orgullosos de su – triste – historia y en muchos lugares encontrarás centros de historia y archivos, pequeños museos de la región donde descubrir tradiciones y acontecimientos históricos. Prácticamente todas las ciudades (o pueblos de tamaño medio) tienen museo local (Dublinia en Dublín, Museo de Historia de Cork – gratuito) y/o galería de arte irlandés (Crawford Art Gallery en Cork o Galería Nacional en Dublín, ambos gratuitos). Por supuesto, no podrás irte sin hacer un poco de shopping; si buscas productos típicos de Irlanda, siempre tendrás las interminables tiendas de souvenirs con sus camisetas de Guinness o leprechauns, sus peluches de oveja y jerséis de lana de las islas Aran. El resto de tiendas suelen ser como en el resto de Europa, con algunas cadenas nacionales o británicas que no tenemos aquí.

¿Qué ciudades valen la pena? Esto es algo totalmente subjetivo y sometido al tipo de viaje que queramos hacer. Hay una serie de ciudades que salen siempre en las guías, pero si queremos más naturaleza no querremos quizás ir a la capital; o al revés, porqué ir a un pueblo en mitad de un parque nacional si lo que quiero es ir a museos y de compras. Considero que en la capital de un país se aprende mucho de cómo es ese país hoy en día con respecto a su historia… pero hay que alejarse del camino transitado para conocer realmente a la gente y vivir de primera mano la cultura. Por eso en esta ocasión, como ya conocía Dublín y Cork, he preferido ir también a sitios un poco más perdidos.

Al ser la capital, Dublín tiene muchos edificios emblemáticos como el Trinity College o el Parlamento Irlandés; una oferta cultural mayor con teatros, cines, festivales…; museos como el de arqueología (gratuito) o Dublinia; mucha vida nocturna con pubs icónicos en la zona de Temple Bar… Con unos tres días puedes ver todo lo imprescindible de la ciudad, pero siempren es mejor quedarte un poco más. Lo bueno es que, al tener el aeropuerto, puede servir de inicio o fin de tu viaje si vienes para más de una seman, aunque no creo que sea necesario ir a Dublín para disfrutar de la verdadera experiencia irlandesa. Más información sobre la ciudad aquí (en español).

Cork es la segunda ciudad más grande (sin contar Belfast en Irlanda del Norte) y es como una pequeña capital pero en el sur. Ofrece el mismo estilo de cosas que Dublín pero a menor escala, es más fácil moverse por ella y no tiene nada que envidiarle en oferta cultural, vida nocturna… En dos días ves lo esencial (corriendo, como siempre) pero Cork también puede servir de base para visitar otras ciudades de alrededor. Nosotros hicimos 2 excursiones: Kinsale, un pueblo pesquero, y Cobh, el último puerto en el que paró el Titanic. En otra entrada os contaré un poco más en detalle.

Killarney es un pueblecito pequeñito a las puertas del parque natural del mismo nombre. Rodeado de montaña, tiene apenas cuatro calles animadas con tiendas y restaurantes, y la gran atracción: paseos en carros de caballos. Desde allí puedes partir para hacer el Ring of Kerry (la carretera costera de la península de Kerry) a pie o en coche.

Kilkenny, antigua capital del país, posee muchos monumentos medievales que parecen sacados de cuento. Hay muchos artesanos y la ciudad es muy animada. Por los alrededores hay varios castillos y parques para pasear.

Galway es una ciudad pesquera que se ha renovado y tiene mucha vida. Se ve rápidamente pero sirve de base para moverse por los condados de Clare y Galway: algunas visitas obligadas son los acantilados de Cliffs of Moher, el parque natural de Connemara, o las islas Aran.

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Evidentemente hay muchos otros lugares interesantes en Irlanda, por eso os recomiendo tener en cuenta qué tipo de cosas queréis hacer, cuánto tiempo y dinero tenéis, y leeros toda la información posible antes de decidiros. Visitad la página oficial de turismo de Irlanda para leer más sobre otras ciudades y lugares, y sobre todo Irlanda del Norte (de la que no os puedo hablar porque aún no la he visitado, pero espero hacerlo algún día).

¿Tienes alguna pregunta más? Seguro que me dejo muchas cosas en el tintero y quizás te interesa saber algo más, cuestiones sobre logística, viaje, cultura, lengua… Déjame un comentario y te contaré lo que sé de mi experiencia.

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