Cuando los franceses… comen fuera

Ahora que ya estoy viviendo definitivamente en Francia y que ya he podido vivir varias experiencias de primera mano en diferentes contextos, he decidido crear esta tonta sección en la que me gusta comparar cómo son las cosas en este país con respecto a otros (principalmente el mío). No voy a decir que todo lo que quiero comentar sea negativo, porque es mentira y porque también hay cosas que, aunque distintas e, incluso sorprendentes, me parecen mejor hechas en esta tierra.

El tema de hoy es mi favorito porque 1) es una necesidad 2) es un gusto y 3) no me gusta meter la pata en público. Me pongo muy nerviosa cuando no sé cómo comportarme en los sitios públicos, entre ellos los restaurantes, en el extranjero (incluso en España, yo me agobio fácilmente). ¿No os sentís incómodos cuando no sabéis cuánta propina dar? ¿O cómo pedir una mesa? ¿O cómo llamar al camarero? Yo desespero.

Pero poco a poco he ido aprendiendo a base de malentendidos vergonzosos y amables amigos nativos. Así que si no lo sabíais, os lo dejo por aquí para que si venís a Francia alguna vez, sepáis cómo desenvolveros en un restaurante.

1. En Francia comer fuera es caro comparado con los precios españoles. Efectivamente, hay restaurantes de comida rápida o pequeños bistrós donde comer por poco dinero, pero a veces la calidad no es la esperada cuando, al menos en el sur de España, puedes comer un par de tapas por no demasiado. Aquí el IVA de los locales para restaurantes es altísimo y lógicamente tienen que llevarse algún beneficio. Si quieres ahorrar, lo suyo es comer fuera al mediodía, ya que ofrecen menús que son mucho más baratos que por la noche (el “menu du jour” o la “formule midi”).

2. Lo más caro de todo son: las bebidas. Cualquier refresco o botella de agua mineral te cuesta un mínimo de 3,00€ (que varía según zona y tipo de restaurante, los he visto más caros). ¿El lado bueno? Puedes pedir una jarra de agua del grifo sin que te miren mal (y gratis). Es más: lo normal (¡lo dicta la ley!) es que el propio camarero te traiga una jarra de agua directamente (incluso en terraza). Punto para los franceses.

3. Hablando de comida rápida, siempre puedes terminar acudiendo a las cadenas estadounidenses de hamburgueserías en las grandes ciudades o zonas comerciales. Pero lo que más hay y habrá siempre son los kebabs. En cuanto a las pizzas, puedes encontrar pizzerías más elegantes (con lo cual volvemos a los puntos 1 y 2 de esta lista) o pizzerías para llevar, ya que no tienen sitio para sentarse. En cuanto a los precios, no se diferencia mucho de los de España.

4. En un restaurante normal, te preguntarán si quieres un “apéritif“. Suele ser una bebida antes de la comida. En la mayoría de las cartas te encontrarás las opciones alcohólicas y las no alcohólicas, aunque a veces no he visto estas últimas. Dependiendo del local, te pueden poner algo de picar, como galletitas saladas o aceitunas, pero no es lo normal. Si te has pedido un menú, te irán trayendo los platos poco a poco. Si no, después de pedir entrantes y/o plato principal, te preguntarán por el postre.

5. Si pides carne de ternera o buey, especifica el grado de coción. Aquí se suele comer “bleue” (casi cruda), “saignant” (muy poco hecha), “à point” (en su punto o más bien poco hecha) o “bien cuite” (hecha). Yo, al principio, solía pedirla muy hecha y me la traían así-así. Poco a poco te acostumbras, pero si no te gusta comerla con sangre, dilo desde el principio para no llevarte un disgusto.

6. A la hora de pagar, puedes dejar una propina si realmente te ha gustado el servicio o el restaurante, aunque no es obligatorio. Técnicamente, el servicio está incluido en el precio de la comida, pero si vas a dejar la propina, suele estar en torno al 5% y lo harás en monedas (aunque pagues la cuenta con tarjeta).

Y creo que con esto he dicho lo más relevante. Seguro que me dejo cosas en el tintero, pero ya os las cuento en otra ocasión. Si, por otra parte, quieres ver lo diferente que me resultó la comida durante mi estancia en Hong Kong, echa un vistazo aquí.

4 thoughts on “Cuando los franceses… comen fuera

  1. Me ha gustado leer esta entrada. Estoy de acuerdo contigo; en Francia es más difícil comer bien y barato. Se come bien, eso sí, pero suele ser más caro que en España.

    Y yo también me agobio cuando no sé cómo comportarme en un restaurante. Ahora ya me he acostumbrado a España, pero si me fuese a otro país, me agobaría de nuevo. :)

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