Perderse en el camino es normal

Cuando creé este nuevo blog, no tenía muy claro qué hacer con él (allá por el año 2009) al igual que no tenía tampoco muy claro qué estaba haciendo hacer con mi vida ni lo que haría en el futuro. Estaba muy, muy perdida. Y el título de esta bitácora vio la luz de forma natural, como las cosas que nos ocurren en el día a día. Apenas reflexioné, puesto que era como me sentía. No había pensado si este blog sería transitorio, un par de años, un par de momentos claves que compartir, muchas horas delante de la pantalla para entretenerme, y después… ¿después? Después ya se vería.

Tengo que admitir que en ese camino de la vida no me he perdido una vez, me he perdido cientos y cientos. Y sé que me seguiré perdiendo un montón más, porque, al fin y al cabo, no es un camino marcado, sino más bien uno abierto, difuso, con cruces y encrucijadas, con carteles carcomidos y flechas despintadas, como en un laberinto. Más de una vez sentirás que vas por el buen camino cuando, ¡zas!, ya no estés tan seguro.

Cuando creé este blog, mi pérdida era principalmente en el plano profesional, aunque en el fondo era personal. No sabía qué quería hacer: ¿estudiar otra vez? ¿trabajar de lo que he estudiado? ¿realmente me gusta tanto? ¿por qué no me llaman de ningna oferta? Y pensando en ese futuro brumoso pensaba en mi yo futuro: no sé qué trabajo quiero, no sé para qué sirvo, no sé quién soy. Todo se resume en eso, finalmente.

Ahora tengo muy claro que no es lo mismo lo que quiero ser con lo que soy. En lo que quiero trabajar, con lo que soy. No, no, no. Soy Irene y tengo una lista larguísima de virtudes, al igual que una lista interminable de defectos. Esa crisis existencial de 2009 me trajo una depresión que superé, de la que he aprendido y con la que lucho a menudo. Soy consciente de que la vida es una montaña rusa y ahora disfruto de la adrenalina de caer y sufro con los nervios de la subida. Todo el tiempo.

Actualmente tengo un trabajo que no me llena al cien por cien. Pero me da de comer y me consiente mis caprichos. Tengo una libertad que otros anhelan. ¿Tengo sueños? Millones. ¿Tengo ganas de arriesgarme? Bastante. ¿Tengo tiempo para hacerlo? Sí, y mucho. ¿Tengo miedo? Un montón. Pero cada vez que me pierda, aprenderé a encontrarme de nuevo; y si no hay camino por el que andar, lo crearé a golpe de machete como en las películas de los exploradores. Soy una Indiana Jones (o más bien Dora la Exploradora, no nos engañemos).

Lost In Life?<br /><br /><br /><br />
People who took an indirect path to success

Me encanta esa frase de Tolkien (tanto que la he usado en varios proyectos como esta tarjeta de 2012): Not all those who wander are lost (No todos los que deambulan están perdidos). A mí me gusta creerme “world wanderer”, aunque también me podría llamar “life wanderer”, que es lo que somos todos en algún momento de nuestras vidas. Sin embargo, lo más importante es saber que llegaremos de nuevo al camino correcto pase lo que pase, y cuando sea. Sé que encontraré un trabajo que me llene mucho más y me emociona ver qué me deparará mi nueva vida en Francia partir de este verano. Espero poder contarla aquí, porque este es mi rinconcito en el que nunca me pierdo.

3 thoughts on “Perderse en el camino es normal

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