Beijing (I): el hutong y el hotel

Empezaré diciendo que a Beijing no se puede venir en invierno porque hace un frío de narices, y por lo visto tampoco en verano, porque hace una calor de narices. Yo tengo claro que la próxima vez prefiero pasar calor. Teniendo esto en cuenta, deberíamos haber ido antes, pero entre que no teníamos dinero al principio y que luego teníamos clases y compromisos, nos vimos con tan solo unos 4 días para ir. Tanto que, además del mal tiempo que nos pilló, no fuimos a la Gran Muralla China.

Mi compañera eligió un hotel genial, justo al lado de una salida del metro y del Lama Temple, uno de los más importantes de la ciudad. Era nuevo, que es de agradecer porque allí todos los hoteles de esa categoría son viejos, pero la decoración era la tradicional china. Además estaba en uno de los conocidos hutong que son las calles típicas chinas, estrechas, de casas bajas. Lo bueno es que esta zona estaba arreglada (porque vimos otros hutong en otra parte que eran viejos y sucios, supongo que más auténticos).

Hay que tener cuidado porque para encontrar un hotel que no sea de cadena extranjera en condiciones y por un precio asequible es un poco difícil. Aún así es más barato que en España, pero las categorías (estrellas) no coinciden al mismo nivel (nuestro país es líder en estos casos). Este estaba bastante bien en general. Tenía desayuno incluído aunque era un poco escueto. Pero en comparación con otros en los que no había, estaba de lujo.

Cuando busquéis hoteles aquí fijáos que pongan foto de los baños del tipo de habitación que queráis contratar. Es muy típico que la ducha se encuentre en el mismo espacio que el W.C., lo que significa que lo pones todo perdido. En nuestro caso la teníamos separada, pero nada de plato, directamente en el suelo con sumidero. Este último no funcionaba muy bien. Había humedad y me temo que esto es normal en muchos hoteles de aquí (también nos pasó en Macao, aunque allí era inhumano). Con todo, era un buen hotel.

Ya veis que la decoración era muy típica, toda roja y con elementos tradicionales como esas lámparas de madera que colgaban en el patio interior, o las sillas de respaldo larguísimo, o los dragones pintados por todas partes. Esta es la puerta de nuestra habitación, imita las puertas de los palacios (nos dimos cuenta después de haber visitado la Ciudad Prohibida).

Lo bueno/malo es que la mayoría de los hutong han sido demolidos y reconstruido con anterioridad a los JJ.OO. Lo bueno es que los han mejorado, arreglado las calles, las instalaciones, la iluminación; han abierto nuevos comercios y hoteles. Pero muchos los destruyeron para hacer grandes avenidas nuevas, y eso también significa que han echado a mucha gente y han perdido en autenticidad y tradición.

A modo de información, muy extensa, os dirijo aquí, que hay gente que sabe más que yo de esto (evidentemente).

4 thoughts on “Beijing (I): el hutong y el hotel

    1. sí, nosotros lo miramos con mucho detalle por eso mismo. no sé cuántos comentarios y ¨reviews¨nos vimos en las páginas de reservas! con decirte que tardamos más de una semana en elegirlo…

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