Yo no creo en Dios

{Antes de nada, no pretendo ofender a nadie con esta entrada. Han sido muchos los borradores que he hecho en mi cabeza y es difícil escribir sobre un tema así, pero he sido totalmente sincera en mis palabras y quisiera que se me respetara como yo respeto las decisiones y opiniones de los demás, me gusten o no.}

Crecí en la fe católica porque eso es lo que se había llevado siempre en este país, desde que el cristianismo entró en el Imperio Romano hasta más allá de la dictadura en la que fue religión oficial. Mis padres, aun no siendo religiosos, me dieron la oportunidad de elegir y yo, guiada también por mi abuela, hice mi catequesis y tomé mi primera comunión como todos los niños de mi curso, mi escuela y mi barrio. Yo estaba segura de la existencia de Dios en aquel entonces, creía que era mi amigo y me lo imaginaba a mi lado en los buenos y malos momentos. Hablaba con él fuera y dentro de la iglesia. Rezaba antes de dormir y atesoro en mi memoria las noches en las que dormía con mi abuela en su cama de lana y ella me enseñaba a rezar el Padrenuestro y el Ave María.

Sin embargo, poco a poco, también fui mirando el mundo a mi alrededor y me hice preguntas que, al principio, pudieron ser respondidas en mis clases de religión. Después, no. Me leí la Biblia de pe a pa y no me pareció mucho más diferente de los mitos griegos politeístas que leía en la clase de cultura clásica. Ya hacía casi tres años que dejé de ir a la iglesia porque el cura de Montequinto me parecía antipático y elitista, muy contrario a mi párroco anterior y algo que con el tiempo pude ver en otras personas de la Iglesia. Me di cuenta de que, si realmente existiera un Dios ahí fuera, estaría enfadado con la institución que supuestamente lo representa. Si Jesucristo nos estuviera viendo desde ahí arriba, se avergonzaría de las mentiras y las barbaridades que se han hecho en su nombre cuando él prodigaba el amor al prójimo, el perdón a los pecadores, y la aceptación de los diferentes. Toda esa filosofía que es base de la fe cristiana se ha perdido en el camino a la riqueza y el poder.

Esos valores morales, compartidos por otras religiones, son lo que realmente nos da libertad para ser felices. Porque lo único que hay en este planeta, en esta tierra, somos nosotros, nuestros hermanos los animales y nuestras hermanas las plantas. No creo en ninguna vida después de la que tenemos aquí, no creo en el alma, ni los espíritus ni los fantasmas; no creo en el cielo ni en el infierno. Solo creo en que estamos aquí después de millones de años y que no somos capaces de aprovechar el nivel de evolución que tenemos porque, en el fondo, somos peores que los animales a los que llamamos bestias salvajes: matamos por placer, nos regocijamos en el sufrimiento ajeno, destruimos sin necesidad y sin pensar, buscamos el beneficio propio. Somos egoístas y los pocos que no lo son y se preocupan por los demás no tienen respaldo suficiente para cambiar el mundo.

No puedo creer en un Dios que es misericordioso con unos y castiga a otros por ser infieles. Si todos somos hijos de Dios, aun siendo pecadores, ¿no mereceríamos el perdón y una segunda oportunidad? No creo que las cosas malas que nos ocurren sean pruebas de Dios para convertirnos en mejores personas y afianzar nuestra fe. No lo creo porque no tiene sentido que gente que sufre sin justificación siga sufriendo y los causantes de ese dolor vayan a misa y se compren un sitio en el cielo. No lo creo porque no es posible que se castigue a nadie con una enfermedad o un accidente cuando no han hecho daño a nadie en su vida. El mundo es injusto porque el ser humano es en gran parte malo y egoísta, y esto es suficiente razón para mí para no creer en ningún Dios.

A veces me gustaría seguir siendo la niña pequeña que va a misa, reza, cree e intenta ser una buena hija y hermana; cuyos mayores pecados sean no hacer los deberes o soltar algún taco. Conozco a gente de diferentes denominaciones cristianas y de otras religiones, y son felices en sus creencias y se sienten bendecidos por haber encontrado a Dios. Me alegro muchísimo por ellos, de todo corazón. Ojalá yo pudiera decir lo mismo. Pero soy así: realista, pesimista, loca, atea, terrenal… llamadme como queráis. No he encontrado a ningún Dios en mi camino ni lo quiero encontrar.

Mi vida no será perfecta pero no me la moldeará nadie. Aunque no niego que en gran parte sean enseñanzas cristianas, mi religión es vive y deja vivir; no hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a ti; e intenta ser un poco mejor persona cada día.

3 thoughts on “Yo no creo en Dios

  1. buena entrada irene, por lo sincero, yo pienso igual que tu, aunque a mi no me educaron asi, nunca fui a misa y nunca aprendí a rezar y como el saber no ocupa lugar, pues piensa en todo lo que has aprendido gracias a una formacion cristiana que es la base de nuestra cultura, seamos creyentes o no

    Me gusta

  2. “Intenta ser un poco mejor persona cada día”. Irene, esta es tu fe, ¿te parece poco? Creo que no hace falta ningún Dios, para saber ser persona, cuidar de los que nos rodean, empeñarnos en defender nuestros principios y por supuesto intentar ser un poco más felices cada momento de cada día, Irene compañera, como alguien dijo en alguna ocasión, ” Mujer, tu vales mucho”. Un abrazo.
    Pedro C G.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s