El mundo es un pañuelo de colores

Lo mejor de viajar es la gente que tienes la posibilidad de conocer. Cuando yo empecé a pasar mis veranos en el extranjero sola, haciendo cursos de idiomas, siempre intentaba volver con mi cámara llena de fotos, mi cabeza llena de grandes recuerdos, y mi agenda llena de buenos amigos. El recordar todo ello me hacía ilusión y me alegraba que, al cabo de los meses y, en muchas ocasiones, de los años, siguiera escribiéndome con algunas de aquellas personas con las que pasé algunos de los mejores veranos de mi vida. Todas esas personas participaron en experiencias que me han hecho crecer como persona.

Facebook y Tuenti me han ayudado a poder ponerme de nuevo en contacto con muchísimas de estas personas. Internet en general me ha dado la oportunidad de saber de ellas sin temer que mi carta se pierda, llegue a la dirección incorrecta o se hayan mudado. Gracias a la red he podido volver a encontrar a una amiga estadounidense que pasó una única semana en mi casa. Desgraciadamente, mi cámara se veló (aquellos maravillosos años) y no tengo fotos de aquellos días de Semana Santa del año 2001.

Sarah y yo estuvimos mandándonos correos electrónicos una larga temporada pero dejamos de hacerlo. Al cabo de dos años tuve la suerte de ponernos de nuevo en contacto y saber qué quería estudiar en la universidad, cómo le iba, etc. Pero en la era de Facebook era incapaz de encontrarla porque hay como mil personas con el mismo nombre en todo el mundo. Así que me puse manos a la obra como investigadora privada (o acosadora, depende del punto de vista) y buscando encontré registros en internet de que había vendido su casa, los nuevos propietarios no me respondieron… la encontré en los folletos de la orquesta de su universidad… pero no había manera de encontrar su nuevo e-mail (en este punto entendereís lo de acosadora, jajaja). Al final todo se resume en que busqué a su padre en Skype, localicé a varios con el mismo nombre, pero solo uno de ellos me confirmó que era su padre y me dio su correo. Sarah está en China dando clases de inglés, pero todavía se acuerda de mí.  :)

¿No es genial? Me fascina como a pesar de todas las cosas malas que pueda tener esta nueva sociedad de la información aún se puede sacar buen provecho de ella. Por ejemplo, ayer tuve la oportunidad de conocer a Coco por primera en persona. Y digo en persona porque la conozco bastante bien desde hace un par de años. Cuando tenía mi blog/espacio en MSN, me dio por comentar espacios de otros usuarios en todo el mundo, y otra gente hacia lo mismo en el mío. Dio la casualidad de que Coco y yo seguimos escribiéndonos durante un largo tiempo, y eso que ella escribía en chino y yo en español. ¡Ninguna entendía lo que la otra ponía, solo veíamos las fotos! Hablábamos en inglés en el Messenger y nos dejábamos comentarios de cómo nos iba la vida. Así hasta este año, en el que Coco ha venido a Leicester a hacer un máster y coincidía que antes de volver a China de vacaciones iba a estar un día en Londres. No podía dejar pasar esta oportunidad de conocernos al fin. Resultó ser todo un éxito y seguro que nos volvemos a ver pronto, pues intentaré venir antes de que se le acabe el visado y se tenga que volver, porque ir a China sí que es más difícil.

Coco y yo en Vapiano

Sin embargo, ir a Alemania es un poco más fácil. Como decía antes, es también normal perder el contacto con aquellas amistades veraniegas en el extranjero. Solo se quedan en recuerdos bonitos y algunos e-mails perdidos en la bandeja de entrada de hace años. Pero no siempre. A Anna la conocí en Cambridge, verano del 2006. Vivíamos en la misma casa, yo en la planta de arriba, ella en la casita del jardín. Íbamos juntas a clase y salíamos por ahí, de compras, de copas, de excursión… la verdad es que me lo pasé muy bien aquel verano. Mi suerte es que, aunque no he ido nunca a la zona de Alemania en la que ella vive, ni siquiera cerca, Anna ha hecho la Erasmus en Londres este año, y cuando estuve aquí en octubre pudimos reencontrarnos. Esta semana volvimos a quedar para ir a ver la mega-exposición de elefantes que hay por toda la ciudad (vale la pena darse el pateo).

Anna y yo en Green Park

Lo bueno es que se puede seguir en contacto después de tantos años y nunca se sabe si algún día por algún casual tengo que ir a China, o a Alemania, o me apetece ir de viaje a verlas, y siempre sé que podré hacer algo con ellas y pasar un buen rato. Además, he podido conocer a amigas suyas que me han caído genial y con las que también me llevo bien. Y Facebook ayuda a ello, en parte (ya hablaré otro día de esto). También supongo que Londres, como gran metropólis, ha ayudado un poco a estos reencuentros, porque no me imagino yo esto en mi pueblecito francés, jajaja.

4 thoughts on “El mundo es un pañuelo de colores

  1. Oooh! cuánta razón tienes!
    Yo tb a través de Internet he hecho grandes amistades y he logrado mantener el contacto con otras! ^^ Y me alegro mucho de ello!!
    Qué bien que hayas podido conocer/quedar con esas chicas tan majas!

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  2. Como me comentaste una vez: Internet está haciendo estragos…
    Como bien sabes, yo también mantengo amistades así igual que tú… es fabuloso, el día menos pensado vas a China o a Alemania y quedas con ellas… pero mientras tanto, tener casa en Londres y que ésta sea una ciudad tan cosmopolita ayuda bastante ^^
    Besos Ire

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