Saint-Céré (46) es un pueblo de Francia

Si os habéis estado preguntando dónde he estado o qué he estado haciendo, dejando el blog desatendido, no os preocupéis más, es que he descubierto que internet es un bien escaso.

A día de hoy me encuentro en Francia con la beca de auxiliar de conversación. Estoy en un pueblo en la zona sur oeste, región Midi-Pyrénées, a unas tres horas al norte de Toulouse. Pero para llegar aquí no es tan fácil como trazar una línea recta desde la capital, sino que cuesta lo suyo. Desde hace tres semanas vivo en el campo, el campo francés.

El pueblo tiene alrededor de 3000 habitantes, se sitúa en una zona de valles y pueblos medievales, con casas de techos de teja y cruzados de madera. La localización es de envidia; desde mi ventana veo el “castillo” o torres de Saint Laurent, el museo-taller del famoso escultor Jean Lurçat, oriundo del pueblo y que da nombre a los institutos. Los días de lluvia las nubes lo envuelven y apenas se puede ver.

Aquí tenemos de todo, oficina de turismo incluida, comercios de todo tipo, restaurantes y bares, supermercados y lavandería (imprescindible si no tienes lavadora). No es que haya mucho ambiente, ciertamente el fin de semana es cuando se ve más gente pero la vida nocturna es escasísima, por no decir nula.

Para venir hace falta llegar a Toulouse por lo menos, que tiene aeropuerto. Después tomar un tren hasta la próxima región, y en Brive (Corrèze) tomar un regional hasta el pueblo de al lado, Bretenoux. Lo único que le falta a Saint-Céré es una estación de tren o tener más horarios de autobuses, en su defecto.

La gente es muy amable y simpática por lo general. Los alumnos son buenos (con las excepciones de siempre, pero se ven venir). Aunque creo que son demasiados confiados, o es que los franceses de campo son así, pero dejan las cosas sin vigilar. Los niños dejan las mochilas en el patio mientras van a comer o al gimnasio o a dar una vuelta; dejan las bicis sin cadenas y los cascos sobre las motos. Al menos el ambiente es seguro.

En el instituto bien. No tengo horario fijo sino que cada viernes lo decidimos con las profes (Céline 1 y Céline 2, se llaman igual). Estas semanas no he hecho prácticamente nada con la reunión en Toulouse y una de las profes de baja, pero la verdad es que no voy a hacer todas las horas porque una de las profes del “collège” no quieren trabajar conmigo, por lo que solo hago dos horas los miércoles, comenzando mañana con los pequeños.

Vivo en un pequeño apartamento dentro del terreno del “collège”, junto con el asistente de inglés, Murray, que viene de Irlanda del Norte. La verdad es que he tenido suerte porque nos llevamos genial y parece que nos conociéramos de toda la vida. Incluso la gente dice que parecemos hermanos por como actuamos (porque físicamente no tenemos nada que ver). Por lo menos es un apoyo para cuando me siento un poco triste y nos hacemos compañía.

La casita tiene dos cuartos y un salón-cocina. Entre todos los profesores de los dos centros nos han puesto muebles y utensilios. Lo que me faltaba a mí es un edredón y en el supermercado encontré uno pero muy fino. Ya hemos que averiguado cómo va la calefacción y nuestro W.C. sigue sin funcionar muy bien. También estamos logrando que nos dejen unas bicicletas para movernos en el pueblo y puede que nos den un sofà y un microondas.

Lo único malo es que mi ventana da justo a la entrada y al aparcamiento de los autobuses y todas las mañanas a las 7.30 los críos me despiertan gritando, ya que las clases comienzan a las 8. Pero por lo demás y los bichos enormes que no sé de dónde salen todavía (como el mosquito monstruo o la araña peluda gigante), la verdad es que está muy bien. Pero los alumnos no se acercan a la casa aunque nos miran todo el rato y cuchichean. Incluso ya tenemos algunos “admiradores” que nos saludan muy emocionados; y el otro día unas chicas me preguntaron directamente si estàbamos juntos y cosas así (me dio un poco de miedo, vayan a hacer un anticlub o algo, jaja).

Aunque estemos retirados del centro (una calle en realidad, aquí todo está cerca), justo al lado tenemos la “Maison des Jeunes et Cinéma”, con lo que tenemos pistas de tenis, gimnasio y ¡cine! El sábado anterior fuimos los dos a ver District 9 porque estábamos muertos de aburrimiento y hoy es el ùltimo día para ver Le Petit Nicolas, y quiero aprovechar para verla ya que de pequeña leí los libros y tengo muy buenos recuerdos.

Y así transcurre mi interesante vida en medio de los valles. Poco a poco os iré contando cómo me va la cosa, sobre todo las clases y los sitios que descubro por aquí. Lo mejor es que en unos días tenemos las vacaciones de la “Toussaint” y me voy a Londres durante dos semanas :) Hasta pronto!

2 thoughts on “Saint-Céré (46) es un pueblo de Francia

  1. ¡Qué guay, vacaciones!
    Me alegro de que te lo estés pasando tan bien :)
    Y que Alberto se ande con mucho ojo con ese Murray, eh? que si las alumnas te preguntan si estáis juntos, no sé yo… jajaja es broma!
    A ver si nos mantienes más informados sobre tus andanzas en Saint-Céré! :)

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