Ayer fuimos a correr otra vez. Ya ves, el fin de semana pasado Guillaume quiso llevarme a correr e insistió tanto en regalarme las zapatillas de deporte que yo no me quejé. Eligió unas buenas (es decir, caras) pero al menos eran monas (es decir, con detalles rosas). Yo me compré los calcetines y una falda para correr. Es como una falda pero debajo vienen perneras y es en dos tonos de azul. Así que con toda la equipación y el dineral gastado, ya no tenía más remedio que correr. Se supone que íbamos a ir dos días en semana pero me da a mí que va a ser uno. Además por ahora no consigo correr más de 20 o 25 minutos, con la pausa de estiramientos. Pero estoy orgullosa de mí y hasta me dan ganas de ver a mi profe de gimnasia del insti y decirle en toda la cara: mira de lo que soy capaz, y me merezco más de un maldito “bien”. (Tengo la espinita clavada de que siempre me bajaba la media el muy…).
Pues eso, que ayer fuimos a correr otra vez, pero ahora por Sevilla. Yo me quería morir de la vergüenza. Y luego del asco. HORROR. No podía sudar en condiciones. Verás, es que la semana anterior a la anterior, me quemé en el parque del Alamillo haciendo un picnic y al día siguiente fuimos a la playa… así que estaba quemadita por tós laos. Yo me he echado mi aftersun y eso, pero la piel estaba quemada. Y ahora voy y me pongo a correr y me veo que me salen burbujas… me pienso que son pellejos… y no. Es el sudor que no consigue salir de mi cuerpo porque la capa de piel superior está quemada. ASCO.
Me tenía que frotar y arañar para que saliera. Y solo me pasaba en las zonas quemadas. Cuando llegué y me duché, me froté fuerte por todos lados y luego me puse el aftersun (voy a acabar el bote en cero coma dos). Qué cosas…
Esto es todo lo que tengo que contar interesante porque cuando llego a casa no me apetece escribir en el blog. Es una pena porque no todo el tiempo estoy haciendo trabajos (sí, bueno, poquito a poquito, tampoco me mato). Ahora voy a ponerme a ello, que quiero terminar pronto porque Guillaume suele llegar temprano los viernes y los findes son nuestro tiempo juntitos. Me da una pena que madrugue tanto… esta semana hay días que se ha levantado ¡a las 4:30! Por eso ayer preparé una deliciosa cena para los dos, totalmente casera: hice salmorejo, gazpacho (para él), patatas fritas y… ¡MIS PRIMERAS CROQUETAS! Taaaaaaaaan buenas… que no quedó ni una. :)