La maldición de internet

Aunque podría hablar de toooodas los efectos negativos que internet puede ocasionar en nuestras vidas, a lo que me refiero es a la mala suerte que hemos tenido a la hora de contratar una compañía proveedora de este servicio en Francia. No sé si leíais este blog hace cuatro años, en mi segunda vez viviendo en este país, pero no tengo mucha suerte a la hora de conseguir una conexión buena, fiable y rápida. En aquel entonces, la finalidad era no sentirme sola y lejos de mi familia y amigos. En esta ocasión, también es por eso, pero sobre todo es porque me ha hecho perder una semana de trabajo.

La primera semana que llegamos, estuvimos estudiando varias ofertas y decidimos lanzarnos, tras algunas buenas recomendaciones y un buen descuento, a contratar Bouygues Telecom. Nos regalaban dos meses y aseguraban una tarifa reducida durante bastante tiempo. Aceptamos, llegamos a casa y lo instalamos todo. Esperamos la llamada del técnico de Orange (France Telecom) para confirmar su visita del 21 de julio (¡tres semanas después!).

Resulta que la dirección que tenía estaba incorrecta porque en el sistema informático no dejaba añadir el BIS que acompaña al número de nuestro bloque. El técnico llamó, y como no respondió nadie, se largó. Evidentemente, no respondió nadie porque llamó al bloque de al lado. Cuando, tras varias horas esperando al técnico, decidimos llamar, nos explican la jugada. Así que el servicio telefónico nos asegura que, como había una antigua línea de teléfono en este piso, solo la tiene que activar a distancia y en una semana se activaría sin problemas.

Pero una semana después, nos tuvimos que ir a España. A la vuelta, esperábamos tener nuestra conexión… ¡Qué ilusos! En el buzón nos encontramos una carta pidiendo que devolvamos todo el material por cancelación de cuenta. Llamamos de nuevo y nos dicen que nuestro perfil ha solicitado una mudanza a otro pueblo… Solo que no somos nosotros, sino la persona del bloque de al lado (el de la dirección errónea que aún no han cambiado). ¡Ah, qué bien! Nos cierran la cuenta y nos mandan a la tienda a devolver el material.

En la tienda nos hacen DE NUEVO un contrato (el tercero en un mes y medio) y, a pesar de que intentamos cambiar la dirección de nuestro contrato, no se puede. Pero lo mejor es lo siguiente: en la base de datos de Orange, el que suministra la línea base, nuestro bloque no está en el número real, sino en otro (porque, al parecer, cambiaron los números de la calle hace tiempo pero no en el sistema).

Volvemos a casa. Una semana después, recibimos la confirmación de la línea; conectamos el material de las narices y… ¡no funciona! No hay conexión. Y lo mejor, en nuestro espacio cliente online hay dos contratos de teléfono y dos facturas. Vamos a la tienda por enésima vez con la intención de meterles el contrato por la oreja. El segundo contrato (el que hicimos por teléfono) no había sido cancelado y teníamos una factura de dos meses (durante los cuales no tuvimos servicio) y un contrato para una línea que seguía sin funcionar.

¿Entendéis algo? Os prometo que pensaba que me volvía loca. Y cada vez que llamábamos al servicio técnico pagaba sobrecoste porque no tenía el teléfono de la misma compañía… de coña. Hemos rechazado el pago de la línea fantasma pero no la borran (a pesar de que dijeron que lo harían). Ahora mismo tenemos internet, pero tuvimos que esperar otra semana más a que viniera no uno, sino dos técnicos, para localizar la conexión telefónica porque la dirección en la base de datos de Orange es otra (porque tampoco hacen las cosas bien).

¿Moraleja? Si no me hiciera falta para trabajar, mandaba el internet a la porra y me quedaba con el del móvil. Os mantendré informados.

Las películas del verano

Este verano casi me saco un abono para el cine porque, a pesar de que es más caro que en España, hemos ido un montón de veces. La verdad es que es una opción fácil cuando no sabes qué hacer, y en otras ocasiones te llevas una gran sorpresa porque la peli que querías ver desde hace tiempo era un auténtico bodrio y la que ves porque no sabes cuál elegir es un peliculón. Así que os voy a comentar rápidamente las que he visto este verano y si vale la pena verlas o no.

princesakaguya1La princesa Kaguya: basada en una leyenda famosa japonesa, este es uno de los últimos fiascos del conocido estudio de animación Ghibli. La estética es preciosa, porque mezcla estilos de dibujo, algunos imitando los antiguos grabados y pinturas nipones. Pero la historia se hace pesada, el final es decepcionante y si no te gusta la mitología, es complicada de entender por muchos aspectos culturales.

Qu’est-ce qu’on a fait au bon Dieu? Comedia francesa que ha sido todo en éxito en la que se explotan clichés racistas sobre la inmigración a través de una familia aburguesada cuyas cuatro hijas deciden casarse con hombres de diferente origen. Es bastante divertida porque la historia va más allá de los clichés y los personajes nos demuestran que todos discriminamos de alguna manera, pero el guión no es el mejor del mundo.

Begin Again: Una delicia de film que descubrimos por casualidad. Un productor de música desesperado quiere lanzar al estrellato (y así salvarse a sí mismo) a una compositora inglesa con el corazón roto. Personajes muy bien definidos, historia profunda y una banda sonora increíble. Un poco ñoña pero agradable.

Lucy: El principio de la peli prometía mucho, durante el desarrollo estuvo entretenida, pero el final deja mal sabor de boca. Una mujer, por accidente, toma una sustancia que le hace poder usar su cerebro por encima de las capacidades humanas normales. La mafia la persigue para matarla, pero ella es una súper mujer con poderes. Mucho presupuesto y grandes actores hacen que el final sea estúpido y amargo.

¿Y vosotros, qué habéis visto? ¿Alguna recomendación interesante? ¿Habéis visto alguna de estas pelis?